6
Feb
2008
publicado en publizidad |

La propaganda o publicidad repartida son esos papeles que cubren el suelo de las zonas más céntricas de nuestras ciudades y cuya distribución, desde el epicentro/repartidor, abarca varias calles circundantes.
Y es que lo de tirar la propaganda al suelo tiene un comportamiento sociológico algo especial. Encontramos varias especies con distintos comportamientos.
Hay personas, que al parecer, no les parece correcto desestimar la oferta del repartidor. Tras cogerlo y no leerlo lo descartan. Algunos ni siquiera lo fingen, se alejan la distancia que consideran prudente para deshacerse generalmente tirándolo al suelo.
Lo absurdo de esta actitud es la necesidad de no ofender o “hacer un feo al repartidor” pero luego les da igual joder al resto de ciudadanos ensuciando un espacio común.
|
Es fácil comprobar como el ciudadano en posesión de una de estas octavillas mágicas, es capaz de andar varias decenas de metros (esquivando las papeleras) para finalmente lanzar la desinteresada oferta al suelo… junto a las demás. Aquí distinguimos distintas artes desde arrugarlo y tirarlo con descaro a dejarlo caer sutilmente casi por accidente. |
|
Al parecer, el hecho de que ya este previamente sucio es excusa suficiente para ensuciarlo aun más.
Esto me esta haciendo generar una fobia psicótica frente a los repartidores y sus colaboradores, es decir, los que cogen el papelito. Todas las mañanas de camino al trabajo, en la misma boca del metro, y por supuesto en medio, donde más se obstaculiza el paso, nos encontramos a sendas repartidoras de propaganda. ¡¡¡Todos los días!!! la misma propaganda y a la mismas personas, ya que a esas horas de la mañana y en el centro el 80% de viajeros somos los mismos currantes.
De esta guisa llevan varios meses. Pero lo asombroso es que las consiguen repartir todas. Habrá gente que ha cogido el mismo folleto más de 50 veces ¿?…
Yo, todas las mañanas he de esquivar a las repartidoras, ignorar su cara de indignación al no coger el papelito y disfrutar del paseo por la alfombra de publicidad mientras veo la saturación de mierda de las jardineras. Bueno, jardineras para mi, para el resto una mezcla entre papelera y colillero.
7 Comentarios


Sí que es verdad, es una auténtica pesadez, pero lo flipante puede ser el pararte a contemplar cómo, mucha gente, las deja caer al suelo mirando hacia otro lado, como disimulando “ahora que nadie me ve”.
Tienes mucha razón. Yo no suelo coger las octavillas cuando voy por la calle, aunque tenga una mala conciencia momentánea.
Lo que si que no puedo evitar es cuando la dejan en los parabrisas de los coches y en las ventanillas laterales.
Ultimamente, son de chicas ligeras de ropa y de moral y no me gustan porque acostumbro a ir con los niños y las ven y las cogen.
saludos.
Como anécdota no hace mucho me pusieron en la ventanilla lateral del coche una tarjeta publicitaria en un parking de Granada… lo cierto es que no la vi hasta que fui a abrir la ventanilla para introducir el ticket del parking y la tarjeta se coló por dentro… fue en ese momento cuando dediqué unos plegarias a estos publicistas… ahora la tarjeta viajará conmigo por siempre jamás…
Brillante artículo amigo! Yo el 95% de los casos simplemente digo “no, gracias” y os puedo asegurar que no siento ningún tipo de lástima. La publicidad en el coche ME TOCA LOS COJONES QUE NO TE PUEDES IMAGINARRRRRRR!!!!!!! No te das cuenta y , claro, luego te plantas a 120 y…shiuuuuu a volar! además cada vez son mas grandes…dentro de nada nos plantaran las páginas amarillas directamete ahi en el limpia.
soy estrangera y trabajo como repartidora de propaganda,entiendo la rabia que mucha gente tiene sobre nosotros pero es nuestro trabajo,odiamos la propaganda mas que nadie pero tenemos que ganar algo,nadie vive de sola aire y psicologicamente es muy umiliante aguantar la mala leche de la gente,y si el papel se va al suelo no veo porque ser yo la que paga la guarreria de la gente,esa es falta de civiltad y aqui en espana falta mucho la educacion entre la gente,haci que un poco de respecto gracias
Hola blue, gracias por tu comentario. No tengo nada en contra de quien se gana la vida repartiendo propaganda, sí de quienes la desechan directamente en el suelo.
Entiende que tampoco he de aguantar que me metan el papelito en la cara, una cosa es ofrecerlo y otra imponerlo y además sentirse ofendidos si no lo coges.
Cuando yo paso de la propaganda y de sus repartidores solo espero el mismo trato hacia mí, es decir, que me ignoren. No pretendo faltar el respeto a nadie.
Si me permites el consejo, ignora la mala leche de la gente y a los antipáticos como yo…. todo seŕa mas sencillo
Un saludo.
hola humo gracias para tu respuesta,es verdad lo que dices,yo no obligo nadie cojer la propaganda y no me ofendo si no la cojen absolutamente,digo simplemente que es muy umiliante lo que alguna persona dice y como te miran como si fuera mi culpa que la ciudad està llena de papel en el suelo,como dices tu mejor no cojer nada que cojer y llenar el suelo de basura,es eso lo que no soporto cuando digo lo con la mala leche son lo que creen que la mierda que està en la calle es por mi culpa y no de lo que la tiran al suelo.porquè creeme muchos insultan y me lo dicen en la cara como si fuera mi culpa.perdona si no me esprimo bien es poco tiempo que vivo aqui.
besos y gracias