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Nunca he entendido determinada “moda” y determinado “arte“. He llegado a la conclusión de que ni es moda ni es arte, simplemente es una tomadura de pelo. Que esta sea seguida, aplaudida y admirada por tantos es una muestra evidente del conjunto de gilipollas que formamos esta sociedad.

El asunto debe de ser importante ya que los propios informativos dedican tiempo a hacer una crónica de los desfiles en las pasarelas más importantes, Milán, Cibeles… y nos muestran las próximas tendencias. Somos considerados ya auténticos borregos. Asumimos nuestro rol vistiendo lo que nos indiquen porque ellos son los que saben.

Aun así, no dejo de sorprenderme con los modelitos que nos proponen los diseñadores en estas pasarelas, de estos diría que en un carnaval son pésimos disfraces. Pero el colmo de la desfachatez es cuando, para finalizar el desfile, sale el diseñador para ser ovacionado por los pijos/as más selectos de la sociedad.
¡¡ALTO!! ¿qué lleva puesto?
Pues unos putos vaqueros y una camisa.

Alessandro Dell Acqua Dolce&Gabbana
AlessandroDellAcqua DolceGabbana

No, si queda claro que tontos no son, ni ellos se atreven a lucir semejante atuendo, que salgan con una de sus creaciones, esta por ejemplo

Moda ridícula

La única esperanza que me quedaba como observador de semejante teatro era deleitarme con las expléndidas modelos, esos bellos cuerpos proporcionados. Pero ¿que me encuentro? Cadáveres andantes, inexpresivos, de movimientos robóticos…. que además de enseñarnos una ropa ridícula van haciendo propaganda de una anorexia triunfante y glamurosa.

Ver para creer…